Capítulo 2
"Confíe y obedezca"
¿Quién entre vosotros teme al Señor?
Que obedece la voz de su siervo,
¿Que camina en tinieblas y no tiene luz?
Confíe en el nombre del Señor y confíe en su Dios.
—Isaías 50:10
Si usted es como tantas mujeres que desean restauración en sus vidas, debe no solo confiar en que solo Dios puede restaurar su relación, sino que también debe obedecer Su Palabra. Cuando lea este libro puede que la ayude recordar que el libro que está leyendo fue escrito por alguien que estaba desesperada —¡¡desesperada por seguir la Palabra de Dios a toda costa!! ¿Y usted? ¿Está dispuesta a seguir la Palabra de Dios sin importar lo que cueste? ¿Sin importar lo que duela? La pregunta que debe hacerse es esta: “¿Qué tan desesperada estoy?”, o “¿qué tan importante es la restauración en mi vida?”
Recibirá cosa alguna. Si no obedece a Dios con una obediencia ferviente, no debería esperar nada de Él, pues Dios dice que usted es de doble ánimo. “No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos” (Santiago 1:7-8). “Aborrezco a los hipócritas, pero amo tu Ley” (Salmo 119:113). No diga una cosa en un minuto y luego actúe como si no fuera a pasar.
Fe por mis obras. Si dice que tiene fe para confiar en Dios para su relación, entonces actúe en consecuencia. “¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? … Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:14-18). Hay tantos testimonios de aquellos que escogieron “creer” en lugar de obedecer. Cada uno de ellos está aún “creyendo” para su restauración, pero desafortunadamente ¡aún no han sido restaurados!
Arráncatelo y échalo de ti. Una vez más, ¿qué tan importante es su deseo de encontrar restauración? ¿Está lo suficientemente desesperada como para hacer lo que haga falta? Si usted no cree que Dios nos llama a este tipo de obediencia, mire lo que Jesús dio en Mateo 5:29-30: “Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno”.
A través de todo el quinto capítulo de Mateo, Jesús nos llama a una obediencia más elevada de lo que había sido escrito en el Antiguo Testamento. Léalo para motivarse hasta el punto de que obedezca como una fanática. Si lo que está haciendo ahora no resulta una locura para otros, necesita hacerse más radical en su compromiso con el Señor y en su obediencia a Él y a Su Palabra, porque, Amada, ¡esto es lo que se necesita!
Tenemos que ser todos como Pedro en nuestra obediencia. Cada vez que se le pedía hacer algo, como permitir a Jesús que le lavara los pies, ¡él hacía de más! Hizo de más, incluso cuando Jesús le pidió que saliera de la barca. Fue el único que siguió a Jesús con una obediencia total. Aún así, Jesús le reprendió por su falta de fe (Mateo 14:31). ¿Es usted tibia? “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:16).
Confíe y crea que Dios puede y quiere restaurar y reconstruirla a usted, su relación y su familia. Si está buscando restauración para su matrimonio, permítame ser sincera con usted—Dios no tiene a ninguna otra persona ahí afuera para usted, ni piensa que usted se ha casado con la persona equivocada. Su Palabra dice “Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre” (Romanos 7:2-3).
Si usted está pensando en volver a casarse, no solo Dios lo llama adulterio, como acaba de leer, sino que debería saber también esto—¡su segundo matrimonio tiene menos del 20 por ciento de posibilidades de sobrevivir! Y luego continúa con el tercero y el cuarto. Pare ahora en cualquiera que sea el número en el que esté. ¡Hay una manera mejor!
En su lugar “Sea fuerte y aliéntese su corazón, espere en el Señor” (Salmo 7:14; vea también Isaías 35:4). “Danos ayuda contra el adversario, pues en vano es el auxilio del hombre. En Dios haremos proezas y Él hollará a nuestros adversarios” Salmo 60:11-12). Vea también Salmo 108:12 y por favor lea “Yo Odio el Divorcio” en nuestro libro Mujer Sabia y lea también nuestro libro Enfrentando el Divorcio, de Nuevo para más conocimiento. Los dos están disponibles de forma gratuita en nuestro sitio web.
No vaya corriendo a otros con respecto a su situación. Vaya corriendo a Dios; busque respuestas en Su Palabra. “Busquen y hallarán…” (Mateo 7:7, Lucas 11:9). “Él es el Admirable Consejero” (Isaías 9:6). “No ande en el consejo de los impíos” (Salmo 1:1). Y por favor, ahórrese mucho dolor y confusión: no le cuente a otros y no hable con otros sobre su situación. “Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra” (Salmo 140:11).
“Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:37). “El chismoso separa a los mejores amigos” (Prov. 16:28; vea también Prov. 17:9). Lea “Amabilidad en Su Lengua” en Una Mujer Sabia para más conocimiento. Este conocimiento no es opcional, sino esencial, pues “Mi pueblo fue destruido por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).
Puede que también ayude pedirle a Dios una mujer compañera de oración que crea en Dios con usted para su restauración. Si es una restauración matrimonial lo que usted busca, ¡¡manténgase alejada de los grupos de solteros!! ¡Ese no es su lugar si su deseo es que Dios restaure su matrimonio! Sencillamente, manténgase alejada de cualquiera y todos los “grupos de apoyo” que no son más que “fiestas de autocompasión”. Si usted quiere un matrimonio restaurado, no asista a grupos de recuperación tras el divorcio que le animarán a seguir adelante y a encontrar alguien nuevo. Tiene que elegir ahora si quiere esperanza o quiere terminar con su matrimonio.
Para comenzar con su restauración (ya sea con un miembro de su familia, compañero de trabajo u otra persona con la que esté buscando restauración), en lugar de unirse a un grupo de apoyo le recomendamos encarecidamente que ore y pida al Señor solo una mujer que caminará a través de todo esto con usted. Todo lo que yo tuve durante mi restauración fue a otra persona y al Señor. Así que, ¡todo lo que usted necesita es otra persona y al Señor! Y verdaderamente, todo lo que necesita realmente es solo al Señor; Él es el Único que me ayudó a través de todas las restauraciones de mis otras relaciones. Si usted está sola en este empeño, puede encontrar una ePartner (compañera de ánimo) que comprenda lo que está atravesando en nuestra página web cuando se haga miembro.
¡Pare toda discusión! Este principio será un factor decisivo para que su relación sea o no restaurada. Hay tantas Escrituras sobre este tema, páginas y páginas podría escribir sobre esto. Aquí hay unas pocas: “Ponte de acuerdo con tu adversario pronto” (Mateo 5:25 RV1960). “La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira” (Prov. 15:1). “El comienzo de la contienda es como el soltar de las aguas; deja, pues, la riña antes de que empiece” (Prov. 17:14). “Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio...” (Prov. 17:28). PARE de hablar con otra persona sobre los problemas en su relación; manténgase callada, y si debe decir algo, ¡diga algo amable!
“Abre su boca con sabiduría, hay enseñanza de bondad en su lengua” (Prov. 31:26). “Es honra para el hombre eludir las contiendas, pero cualquier necio se enredará en ellas” (Prov. 20:3). Y, “El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza” (Prov. 18:1). ¿Ha sido usted una mujer contenciosa y discutidora? Entonces lea “Una Mujer Contenciosa” y “Ganado Sin Una Palabra” en Una Mujer Sabia para más conocimiento, especialmente si esto es una debilidad en su vida, como era en la mía. Niéguese a discutir con su esposo, su hijo/a, su madre, su hermana o su jefe; en su lugar, ¡póngase de acuerdo y vea cada una de sus relaciones mejorar inmediatamente! Incluso si lo que dicen no es amable hacia usted; ¡póngase de acuerdo! Cada vez que intenta defenderse a usted misma, en lugar de sencillamente tragarse su orgullo y estar de acuerdo, está fomentando una mayor división.
Elimine todo odio o dolor; luego intente mirar amorosamente a los ojos de la persona amada. “Los que a Él miraron fueron iluminados, sus rostros jamás serán avergonzados” (Salmo 34:5). “Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado” (Mateo 23:12, Lucas 14:11, Lucas 18:14). Pedro preguntó cuántas veces tenía que perdonar a su hermano que había pecado contra él. “¿Siete veces?” sugirió. Pero Jesús contestó, “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18:22). ¡Esto es 490 veces! ¿Ha decidido no perdonar lo que esta persona le ha hecho a usted (o a sus hijos o a su carrera)? La falta de perdón es extremadamente peligrosa. (Para más conocimiento, lea la sección titulada “Perdón” en el capítulo “Un Espíritu Suave y Apacible” en Una Mujer Sabia).
Tiene que comenzar a ver a esta persona como Dios la ve. Necesita primero perdonar a todos y cada uno (incluso a cualquier persona que pueda estar involucrada con la persona con la que está buscando restauración). Esto incluye familiares, amigos cercanos, compañeros de trabajo que puedan haber conseguido el puesto que usted merecía —todo el mundo— ¡incluso la otra mujer en la vida de su esposo! Una vez que haya soltado a esa persona a través del perdón, estará lista para orar por la persona que Dios quiere que sean. Deje de mirar las cosas malas que su hijo, o su esposo, o hija, o jefe, o su vecino están haciendo. Sustituya esos pensamientos preguntando a Dios que le muestre el bien que esa persona está haciendo y, especialmente, el bien que han hecho en el pasado. (Una vez más, vea la sección titulada “Perdón” en el capítulo “Un Espíritu Suave y Apacible” en Una Mujer Sabia).
De gracias a Dios por estas cosas, y asegúrese de tomarse su tiempo para ser agradecida con esta persona cuando él o ella llame o venga a verla. Si su esposo la ha dejado, o su hijo o hija se han mudado enfadados: ¡no los llame! Pero si usted ha dejado a su esposo, o le ha ordenado a él o alguno de sus hijos que se vaya de casa, debe llamar a esa persona y pedirle perdón. ¡Este punto es crucial! Cuánto más espere, mayor es la posibilidad de adulterio en el matrimonio, o la inmoralidad en su hijo o hija, si es que no ha ocurrido ya. (Por favor, lea los testimonios en nuestro sitio web y en todos nuestros libros Por la Palabra de Sus Testimonios, los cuales dan prueba de cómo estos mismos principios han funcionado en las vidas de mujeres que los siguieron en sus matrimonios. Estos principios también funcionan perfectamente con un hijo o hija descarriado).
Una vez que se haya arrepentido, tiene que tener mucho cuidado y no continuar arrepintiéndose. Arrepentirse repetidamente será contraproducente. Si la otra persona acepta o no la disculpa no es el objetivo: usted se está arrepintiendo por humildad y en obediencia a Dios, nada más. Tenga cuidado de no enfadarse, de no dolerse, si la conversación no va como usted lo había planeado. Siempre es el plan de Dios el que buscamos, no el nuestro propio. Ensaye estas palabras, “Tienes razón, estoy equivocada”.
Hable amable y amorosamente a su ser querido que se encuentra descarriado cuando tenga una oportunidad de hablar con él o con ella. “Panal de miel son las palabras agradables, dulces al alma y salud para los huesos” (Prov. 16:24). “El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos” (Prov. 17:22, Prov. 18:14). No tiene que estar feliz por los problemas en su relación, solo esté gozosa porque Dios los tiene todos bajo Su control. “Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia” (Hebreos 12:11).
No escuche chismes ni a nadie que intente dar malas noticias sobre aquellos a quienes ama. El amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…” (1 Corintios 13:7-8). Puede que su esposo diga que no está involucrado con otra mujer, pero usted sabe que sí lo está. Aún así, usted tiene que escoger creerle. No está siendo estúpida ni ingenua, está expresando amor incondicional, o el amor de Dios que “todo lo cree”. Esto también va para su hijo o hija, jefe o mejor amiga. ¿Por qué elegir creer algo que duele? ¡¡Elija creer en la bondad de otros para descubrir esa “paz que sobrepasa todo entendimiento”!!
A menudo nos encontramos con que es alguien en la familia o una de sus mejores amigas quien la intenta persuadir para que se divorcie u obligue a su hijo o hija a marcharse de casa. Tiene que separarse de aquellos que intentan alejarla del plan de Dios (alimentando su carne y sus emociones). Los que hemos experimentado la restauración hemos visto que esta parece ser la forma en que Dios la devuelve al buen camino, como demuestran estos versos: “Apártate del necio, porque en él no discernirás palabras de conocimiento” (Prov. 14:7). “El que anda murmurando revela secretos, por tanto, no te asocies con el chismoso” (Prov. 20:19). Si usted calumnia (habla a espaldas) de aquellas personas en su vida con las que busca restauración, otros las calumniaran también, por lo que ¡manténgase callada sobre lo que está pasando! “Destruiré al que en secreto calumnia a su prójimo…” (Salmo 101:5). Por tanto, una vez más, manténgase callada sobre estos temas en su vida y compártalos solamente con el Señor.
Si está recibiendo demasiada presión y consejos de otros, es muy probable que se deba a que está compartiendo detalles con ellos, en lugar de contárselos al Señor en su cuarto de oración. Demasiados consejos o presión (contrario a la voluntad y a la Palabra de Dios) una vez más, ¡le causarán el doble o triple de dolor! En última instancia, despertarán la autocompasión o el enojo en usted, ¡lo que la llevará a hacer algo que empeorará su situación! Estas emociones (autocompasión y enojo) son de la carne y pelearán en contra de su espíritu. Dios dice en Gálatas 5:17: “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis”.
Escuchar, comentar o buscar consejo para su situación también le traerá confusión, puesto que la mayoría de los cristianos y consejeros profesionales no conocen realmente la Palabra de Dios. ¡Incluso los pastores puede que la aconsejen hacer algo que es contrario a la Palabra de Dios! A menos que hayan “caminado sobre las mismas aguas”, puede que hagan caso omiso o minimicen los principios de Dios ¡cuando usted necesita desesperadamente la absoluta, sin concesiones, Palabra de Dios para salvar esta relación! Hasta que no elegí seguir solo a Dios, observé como cada “sugerencia” de otros (incluyendo pastores bien intencionados) resultó en más y más destrucción.
Cuanta más gente conozca su situación, mayor será la cantidad de consejo no solicitado y contradictorio que recibirá. Además, tendrá que lidiar con sus emociones de enojo o dolor, además de las suyas. En su lugar, permanezca callada sobre su situación. Espere a que su familia, amigos, vecinos, o compañeros de trabajo pregunten qué está pasando; luego ore y pídale a Dios que le dé la respuesta correcta, una que sea breve y edificante, y que no resulte en usted derramando su corazón ni desahogando su enojo. Comprenda también que no está obligada a contestar preguntas ni a dar detalles. Esto se ha convertido en algo habitual en televisión y ha contribuido a destruir numerosas vidas.
No intente averiguar lo que está haciendo la otra persona. Esto es cometer el error de seguirles o de husmear. Si sospecha que hay alguien más en la vida de su esposo, o si sabe que hay alguien con quien su hijo o hija están involucrados, entonces haga lo que Dios dice: “Miren tus ojos hacia adelante y que tu mirada se fije en lo que está frente a ti” (Prov. 4:25). “No temerás el pavor repentino, ni el ataque de los impíos cuando venga, porque el Señor será tu confianza y guardará tu pie de ser apresado” (Prov. 3:25-26). Y de nuevo, recuerde: el amor “todo lo cree” (1 Corintios 13:7). Así que tampoco husmee en los cajones de su hijo o en el bolso de su hija.
¡No, no, no confronte a otros ni a nadie más que esté involucrado! Esto es exactamente lo que quiere el enemigo que haga. Es una red que el enemigo ha dejado para destruirla. Yo, como tantas otras mujeres, caí en esta trampa al confrontar a la OM (otra mujer) con la que estaba involucrado mi esposo. ¡No lo haga! Puede que satisfaga su carne, pero las consecuencias la destruirán a usted y cualquier sentimiento que su esposo pueda seguir teniendo por usted. No hable con la OM por teléfono ni en persona, aunque ella lo pida. No se le ocurra tontamente enviarle un correo electrónico ni una carta diciéndole que la perdona. Esto no es de Dios. Es el diablo jugando con su justicia propia.
En otras relaciones, no llame a los amigos de sus hijos/as para confrontar a sus hijos sobre lo que está pasando, especialmente cuando los amigos están con ellos.
Muy a menudo, las mujeres creen erróneamente que deberían confrontar a los demás, porque creen que la otra persona “no debería salirse con la suya”. Las mujeres que confrontan (especialmente aquellas que han confrontado a sus esposos) por ignorancia, como hice yo, ¡me han escrito para contarme cuánto se arrepienten! ¡Todas han compartido que resultó en muchas consecuencias terribles! Por favor, no sea como Eva que siguió adelante para hacer lo que sabía que no debía, ¡especialmente ahora que sabe lo que no debe hacer!
Hay muchas razones, pero la más importante es porque una vez que el pecado está al descubierto, créame, se alardeará delante de su cara, y usted perderá la ventaja que Dios le ha dado si le ha mostrado que “algo” está pasando. Recuerde, el amor “todo lo cree…” (1 Corintios 13:7), así que crea lo que esa persona le haya dicho y déjelo en paz.
Tiene que recordar en todo momento que hay una guerra espiritual en curso. Como en todas las guerras, es una tontería y es peligroso dejar que el enemigo sepa lo que usted sabe. ¡Ninguna batalla en la Biblia se ha ganado revelando información privilegiada del Señor! Ni se nos dice que revelemos movimientos del enemigo. En su lugar, ¡la Biblia nos advierte que luchemos esto como una batalla espiritual! Primera de Timoteo 1:18 dice que “peleemos la buena batalla”. “Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne” (2 Corintios 10:3). Se nos dice en su lugar “sed de espíritu sobrio [lo que literalmente significa despertad], estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).
Sus seres queridos están, sin saberlo, jugando en manos del enemigo, como sus esclavos, para destruir sus vidas (primero y sobre todo), aunque esto a menudo se derrame sobre su vida: su matrimonio, sus hijos, su futuro, o su reputación. “¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para la muerte, o de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16). Para ganar esta guerra usted debe ser esclava de la rectitud; esto significa, ¡¡no confrontar ni retar a la otra persona sobre su pecado o sobre lo que usted cree (o sabe) que está pasando!! Déjelo en manos del Señor para que pelee por usted, mientras usted pasa su tiempo y usa su energía creando una intimidad más profunda con el Señor, confiando en Él en lugar de diciendo o haciendo cosas que no debería.
No intente descubrir dónde está su esposo, hijo o hija si ellos no le han dicho a dónde van. ¡Esto es la protección de Dios para usted! Quédese callada, quieta. Vaya a su cuarto de oración y comience a construir una relación íntima con el Señor. Dios puede volver cualquier corazón, pero usted lo endurecerá si demuestra abiertamente desconfianza, sospecha o celos mediante confrontaciones, discusiones y husmeando. “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor, Él lo dirige donde le place” (Prov. 21:1). Cuando actúa de manera irracional con su hijo, hija o esposo, solo confirma que lo que están haciendo está justificado.
Cuando actúa inapropiadamente con su esposo, la otra mujer con la que está involucrado aparecerá como aquella con la que debe estar; ¡no con usted! Cualquiera, cuando es presionado, protegerá y defenderá a su adúltera, o novio o novia, cuando su mujer o su madre ataque verbal (o físicamente) a aquellas personas con las que están involucrados. Esté callada y busque ese espíritu suave que no solo es precioso a los ojos de Dios, ¡sino también a los ojos de un esposo, hijo o hija, o de un jefe y de un colega! (Estos principios están expuestos en Una Mujer Sabia; por favor, tómese el tiempo de leer ese libro por lo menos tres veces para renovar su mente a la Palabra de Dios).
Una mujer que es amable, amorosa y que está siempre presente con una palabra de ánimo será un imán para todo el mundo, incluidos aquellos a los que alejó de ella previamente.
No tome ninguna decisión con prisa. Si está en mitad de una crisis en una relación, no estará pensando con claridad y lo más probable es que esté actuando sobre sus emociones en lugar de con sabiduría. “El que se apresura con los pies peca” (Prov. 19:2). “El prudente mira bien sus pasos” (Prov. 14:15). “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte” (Prov. 16:25, Prov. 14:12). “¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay para el necio que para él” (Prov. 29:20).
“La suerte se echa en el regazo, más del Señor viene toda decisión” (Prov. 16:33). “El sabio teme y se aparta del mal” (Prov. 14:16). No corra para obtener medidas cautelares o para concertar una cita de consejería; estas medidas del hombre la destruirán a usted y su relación. No corra para hacer cambios como un “calendario de visitas” si está separada en este momento. Y si las cosas se ponen muy feas, no cometa el error de mudarse o dejar su hogar. “Es [la ramera] alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa” (Prov. 7:11) No siga sus caminos; le aseguro que marcharse sólo creará problemas nuevos y mucho más difíciles de resolver.
¿Ha acudido a su esposo, sus padres, su pastor o alguien más que pensó que podría ayudarla con sus necesidades, sus miedos o sus problemas, solo para que cada uno de ellos la decepcionaran, empeoraran las cosas o finalmente la rechazaran? Memorice estas Escrituras: “Y mi Dios proveerá todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). “Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera en el Señor” (Salmo 27:13-14).
“Cuando los caminos del hombre son agradables al Señor, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él” (Prov. 16:7). “Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro” (Prov. 31:25). En lugar de rogar por ayuda, use esta oportunidad para agradecer y alabar a otros. Esta es la forma de Dios; Él lo llama contentamiento. Si su restauración es en el área del matrimonio, hay mucho más sobre este tema que todo el que esté casado debería leer en el libro Enfrentando el Divorcio, de Nuevo, el cual está disponible de forma gratuita en nuestro sitio web.
Muchos descubren que sus problemas a menudo derivan de carreras profesionales fuera del hogar. Puesto que Dios dijo que esperemos por las cosas, si usted se ha adelantado y ha comprado cosas a crédito, puede que haya “necesitado trabajar”. Ahora su casa está vacía mientras usted trabaja, sus hijos están en guarderías, su hijo o hija están viviendo con amigos y su esposo tiene su propio apartamento. ¡Recuerde que Satanás es un ladrón y le encanta dividir para conquistar!
Muy pronto perderá (o renunciará) a la casa por la que trabajó tan duro. Permita que Dios salve su hogar, su familia y/o su matrimonio. Recuerde, Dios promete que Él proveerá, así que tome Su Palabra en lugar de intentar ganar dinero. (Para más conocimiento, lea el capítulo “La Marcha de Su Hogar” en Una Mujer Sabia.)
Si usted está separada, nunca busque la ayuda ni el apoyo de su esposo con las pruebas en el hogar. Si está casada, ¡no hay mejor forma de alejar a su esposo de usted que contarle todo lo que no funciona en casa y suplicarle su ayuda! La razón por la que la mayoría de los hombres “huyen” es porque están escapando de sus problemas. Los hombres no regresarán a un hogar donde reina el caos ni vendrán al rescate de su esposa; ¡nunca! Un hombre que se marcha o se involucra con otra mujer está buscando felicidad. Si usted encuentra ayuda mediante su “relación amorosa” con el Señor (como debería) cuando los problemas le lleguen a su esposo (¡y le llegarán!) ¡entonces volverá corriendo de vuelta a casa con usted, donde hay paz y tranquilidad!
Este mismo escenario servirá para las vidas de sus hijos; los problemas pronto les llegarán y su hogar será su refugio seguro si usted ha construido una intimidad profunda con el Señor y ha encontrado paz, y sí, incluso en mitad de sus crisis. Todo el mundo se siente atraído por una mujer que está gozosa a pesar de sus problemas. Esto es solo posible cuando se tiene una relación profunda e íntima con el Señor y se ha convertido en un canal para Su amor. Esta relación eliminará su necesidad de razonar con o de criticar a su hijo o hija (lo que les llevaría a dejar una situación mala para encontrar otra nueva y peor, en lugar de regresar a casa para recibir un “te lo dije”).
¿Alguna vez le pidió a su esposo, hijo o hija que se fuera? ¿Cuántas de nosotras conocemos esposas o madres que han sido rápidas para sugerir “el divorcio” o “irse de casa” en un momento de enojo o frustración? Mire, cuando usted planta malas semillas, ¿cómo puede sorprenderse cuando su esposo termina mudándose y cayendo en el adulterio, o su hijo se mete en problemas con la ley, o su hija termina con un embarazo no planeado debido a que usted les forzó a irse? Las palabras tienen más poder de lo que usted imagina. “Yo os digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio” (Mateo 12:6).
Si ha habido problemas como el alcohol, las drogas, rebelión, pornografía o abuso, ¡no añada el adulterio o la promiscuidad a ello! A lo mejor usted quería que se fueran por el alcohol, las drogas, la pornografía o el abuso. Hijos e hijas viviendo solos prematuramente lleva a experiencias mucho más dolorosas que las que está usted viviendo ahora. Y los hombres casados que viven fuera de sus hogares son considerados “solteros”, ¡aunque no lo sean! La separación es el primer paso hacia el divorcio y el divorcio es un error que cambia la vida. Echar a un hijo de casa es a menudo promovido por otros, incluso por expertos, pero ellos no son los que tendrán que lidiar con las secuelas de una decisión poco amorosa; el amor no es duro, es paciente y bondadoso. Tómese un momento para leer su Biblia y descubrir la verdad sobre el amor.
Demasiadas mujeres, desconocedoras de la destrucción de la separación o ciegas a cuán devastador puede ser el amor duro, aconsejan a sus amigas que digan a sus esposos que se marchen o que no vuelvan a casa. Estas mismas mujeres animan a madres a echar a un hijo o una hija de casa (ya que ellas no son las que tendrán que lidiar con el dolor que esto causará después). Las mujeres mayores, como dice Tito 2, deberían enseñar lo que es bueno y alentar a las mujeres más jóvenes a “amar a sus maridos, amar a sus hijos...” Y una vez más, ¡“el amor no es duro”! Amar a alguien que no es amable es duro/difícil de hacer; pero amar no es actuar duramente ni agresivamente con ellos. Este concepto tan conocido es uno de los más destructivos jamás aceptados por la iglesia por cristianos ignorantes que están pagando por sus mentiras y su necedad.
Aquellos que alientan la separación basándose en 1 Corintios 7:5 deberían de leerlo cuidadosamente. La condición para la separación tenía que ser acordada de mutuo acuerdo entre el esposo y la esposa y con el propósito de ayuno y oración. Esto queda confirmado más adelante en 1 Corintios 7:13 cuando dice “Y la mujer cuyo marido [es creyente o] no es creyente y él consiente en vivir con ella, no abandone a su marido”. Aquí está, ya conoce la verdad; por lo tanto, viva en la verdad y ahórrese un dolor innecesario.
Además, al sugerirle a su esposo que se marche, ha tomado usted el primer paso hacia el divorcio. ¿No ha llegado el momento de dar marcha atrás antes de que las cosas lleguen más lejos? El mundo y el enemigo la intentarán convencer de que la separación o el divorcio cambiarán las cosas para bien; ¡qué mentira! Si eso fuera verdad, 8 de 10 personas no se divorciarían en el segundo o subsecuentes matrimonios. Una vez más, la Biblia es clara: “... la mujer cuyo marido no es creyente y él consiente en vivir con ella, no abandone a su marido” (1 Corintios 7:13). Vivir en la verdad lleva a la vida.
Si su esposo, su hijo o su hija la han dejado o han dejado su hogar, debe dejar de perseguir, rogar o incluso plantarse en su camino. Cuando alguien se quiere marchar, solo intentarán con más ganas alejarse de usted o correr hacia el mal cuando intenta bloquear su camino. “Dichoso es quien no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores…” (Salmo 1:1 NVI). Asegúrese de aprender los enormes beneficios de quitarse con entusiasmo del camino de su esposo (también funcionará para su hijo o hija) en nuestro libro Enfrentando el Divorcio, de Nuevo. ¡Cuánto más entusiasmadamente siga los principios de Dios, más poderosamente funcionarán!
Hemos escuchado de ministros que animan a las “luchadoras” a continuar persiguiendo al cónyuge que se ha marchado con llamadas de teléfono, tarjetas, cartas y declaraciones sobre su “pacto matrimonial”. Esto no está en las escrituras y ha provocado ¡que muchas se conviertan en “luchadoras de por vida”! Esto vale también para otros miembros de la familia o cualquiera que no quiera saber nada de usted. La Biblia dice “... si el no creyente insiste en irse, dejen que se vaya. En esos casos el hermano o hermana creyente no está ligado al otro, porque Dios los ha llamado a ustedes a vivir en paz” (1 Corintios 7:15). Si usted no suelta, la fricción continuará. De nuevo, “Dichoso es quien no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores… ” (Salmo 1:1 NVI).
Siga adelante. Tiene que hacer saber a su esposo, hijo o hija que él o ella es libre de marcharse (basado en 1 Cor. 7:15 y Salmo 1:1) e incluso alegremente estar de acuerdo con “seguir adelante” con su vida (no para encontrar un hombre nuevo, pero para buscar la intimidad con el Señor y las cosas de Dios). Esto hará que su esposo deje de correr, de buscar el divorcio, ¡o de lanzarse a un nuevo matrimonio! Cuando otros le digan, incluido su esposo, que “siga adelante”, esté de acuerdo con entusiasmo y elimine toda pelea que pueda ocurrir cuanto más discrepante sea usted. Al “seguir adelante” (con el Señor), su vida cambiará y pronto su esposo verá que vivir con usted es más apetecible que vivir con la otra mujer.
Esto también funciona para una madre con un hijo descarriado. Siga adelante con más y más intimidad con el Señor y suelte su obsesión por esta relación. Entregue su hijo a Dios y confíe que Él hará que todas las cosas cooperen para bien. Cualquier cosa que usted intente hacer, o la obsesión con la que vive ahora, solo está destruyéndola a usted y su relación. Sin embargo, cada vez que tenga contacto con su hijo o hija, asegúrese de que es agradable. Apártese con su corazón escondido en el Señor y trátelo de la manera que le gustaría que la trataran a usted, con amor y amabilidad, sin perseguirlos ni tratar de ayudar (salvo que se lo pidan).
Pero yo ya estoy divorciada. Nunca es demasiado tarde, incluso si el divorcio ya ha tenido lugar. Muchos se “casan de nuevo” con sus anteriores cónyuges después de haberse divorciado. “No dejen que el mal los venza, sino más bien venzan al mal haciendo el bien” (Romanos 12:21). Dios pidió específicamente a Su profeta Oseas que se casara de nuevo con su mujer Gomer incluso después de que ella le hubiera sido descaradamente infiel: “... porque ella no es mi mujer y yo no soy su marido...” (Oseas 2:2). “Entonces dirá: «Iré y volveré a mi primer marido porque me iba entonces mejor que ahora»” (Oseas 2:7). “Y el Señor me dijo: ve otra vez, ama a una mujer amada por otro y adúltera” (Oseas 3:1) Dios usó la historia de Oseas y Gomer para enseñar Su compromiso con Su propia novia (la iglesia) y Su fuerte deseo de restauración matrimonial, incluso en los matrimonios más desesperanzadores.
No permita que su familia o hijos vean su dolor o enojo hacia aquellos con quienes desearía restauración. Haga todo lo que pueda para proteger a sus hijos y su familia de lo que está pasando. Compartir con ellos sus pruebas y sus problemas solo provocará malos sentimientos hacia esta otra persona o incluso hará que intenten intervenir para “ayudar”. Y por favor, deje de culpar. “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba” (Prov. 14:1). “El Señor dirige [el corazón] a donde Él quiere” (Prov. 21:1). Tenga mucho cuidado hacia donde dirige el corazón de su familia, especialmente de sus hijos. “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:6); “y la gloria de los hijos son sus padres” (Prov. 17:6).
El Señor ha permitido estas pruebas en su vida, en la vida de sus hijos y de su familia por un tiempo, para acercarla más a Él, para completar Su obra en todos ustedes, ¡y reunirlos de nuevo para Su gloria! Cuando la persona amada con problemas ya no está ahí para culparla o para discutir con ella, ¡entonces puede mirar a Dios! Cuando usted está más cerca de Él, ¡Él puede transformarla más a Su imagen! “Los que a Él miraron, fueron iluminados, sus rostros jamás serán avergonzados” (Salmo 34:5). Sin embargo, si se centra en la otra persona o en esa relación, se encontrará llena de estrés y de ansiedad, lo que hará que se mantengan alejados de usted.
No permita que nadie hable mal de aquellos a los que ama. Debe exigir respeto de sus hijos para su padre ¡sea que tengan 5, 15 o 25 años! “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12, Deut. 5:16, Marcos 7:10). De nuevo recuerde “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4:6). Recuerde, tendrá problemas imponiendo respeto hacia su padre si usted demuestra falta de respeto hacia su esposo o ex-esposo. De nuevo, tendrá problemas imponiendo respeto si usted demuestra falta de control.
No permita que su familia o amigos hablen de la persona con la que usted desea restauración. Esto normalmente pasa porque usted ha compartido detalles que debería de haber llevado solo al Señor. Ahora es el momento de hacer las cosas bien: primero pida perdón al Señor; luego pida perdón a la persona (por haber hablado mal de ella); pida perdón a su familia; y por último pida perdón a sus amigos por haber plantado tontamente una semilla destructiva. “El que encubre sus pecados no prosperará” (Proverbios 28:13). Luego comience a edificar a esta persona a los ojos de todo el mundo (incluido a sus ojos) eligiendo mirar y hablar de cosas buenas.
Muchos niños desahogan su enojo contra su padre. Permita que lo hagan hasta que se les pase y se descubran las heridas subyacentes. Cuando el enojo ya no esté, el dolor seguirá ahí; asegúrese de enseñarles a apoyarse en Dios, en el Espíritu Santo, para buscar consuelo justo igual que está haciendo usted ahora. Las Escrituras ayudaron a mi (entonces) hijo de cinco años cuando su padre nos abandonó; me decía una y otra vez, “porque Él nos ha dicho «Nunca te dejaré ni te desampararé»” (Hebreos 13:5).
Si su esposo se ha marchado, sus hijos están confundidos y dolidos ahora mismo, deles claras instrucciones mediante su forma de vivir su vida. Esto va también para un hermano mayor que se ha ido de casa enfadado. No importa lo que usted diga, ¡lo que importa es como usted viva! Los niños no serán dañados en mitad de un divorcio, de una crisis conyugal o de cualquier otro desastre familiar, sino que prosperarán gracias a ello—SI (y sólo si) la intimidad de su madre con el Señor es visible.
Los cristianos son la novia del Señor, así que tome al Señor como su Esposo y recuerde que esto también significa que sus hijos tienen un Padre que puede estar con ellos en todo momento, no como su padre natural. (Hay muchas otras formas más específicas para ayudar a sus hijos en medio de una separación y divorcio en nuestros libros Enfrentando el Divorcio, de Nuevo y Encontrando la Vida Abundante. Para más conocimiento sobre cómo educar a sus hijos, vea “Las Enseñanzas de Tu Madre” en Una Mujer Sabia. Todos nuestros libros están disponibles GRATIS en nuestra página web).
No permita que sus hijos se vuelvan maleducados durante su crisis. “El niño consentido avergüenza a su madre” (Prov. 29:15). Si toda su existencia se está consumiendo con su restauración y todas las crisis que ésta conlleva, usted descuidará sus responsabilidades como madre. Cuando está mirando al Señor, la paz interior mantendrá su hogar en funcionamiento sin sobresaltos y sus hijos se beneficiarán de ello en lugar de ser destruidos por ello.
Tenga cuidado de no escoger el camino “más fácil”. Las soluciones rápidas pueden parecer el camino más fácil, pero cuando elige rendirse y divorciarse, o echar a sus hijos rebeldes de casa, o tomar cualquier acción legal, esto no son más que tonterías porque siempre va a empeorar su situación. En cuanto actúe de acuerdo a sus emociones, ha elegido el camino hacia más tristeza, más pruebas, dificultades y dolor de lo que está viviendo ahora.
“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). Debe buscar el camino angosto en todas sus decisiones, en la forma en la que habla a todo el mundo y en la forma en la que gestiona las pruebas que llegarán ahora y en el futuro. (De nuevo, hay mucha más ayuda en el libro Enfrentando el Divorcio, De Nuevo.)
Nosotros, que hemos pasado por matrimonios complicados, separación, divorcio y/o hijos descarriados, queremos advertir en contra de cualquier idea, libro y otras personas que influirán en usted para seguir el camino del mundo, ¡que siempre termina en desastre! Si el mundo está usando los mismos métodos, ¡como cristianos, sabemos que tiene que ser el camino ancho hacia la destrucción!
Por favor, tenga cuidado con lo que lee. Los libros que están basados en filosofía (o aquellos escritos por psicólogos o consejeros de matrimonio y familia) pueden llenar su mente con ideas que no son escriturales. Tener un título académico en uno de estos campos muestra un fundamento que no está basado en la Biblia, sino en las arenas movedizas de la psicología. Estas ideas destructivas, que son contrarias a los principios de Dios, harán que su restauración vaya marcha atrás, en lugar de hacia adelante.
Los peligros del “amor duro” y de la “co-dependencia”. Muchas de nosotras hemos tenido que aprender por las malas cuando seguimos libros que comentaban temas como el “amor duro” y la “co-dependencia”. Estos libros e ideas nos han hecho daño a nosotras (y a nuestra restauración) de forma tremenda. Hemos visto el daño que estas ideas han hecho a nuestros matrimonios y a nuestras familias cuando los leímos por desesperación. Pero tan pronto como comenzamos a renovar nuestras mentes con la Palabra de Dios, y meditamos en ella, encontramos que la promesa del Salmo 1 (que prosperaremos en todo lo que hagamos) ¡comenzó a cumplirse! Dice “en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita día y noche. Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera”.
Mire a Dios y a aquellos que tienen “pensamientos afines” para animarla a creer en Dios para su restauración. Por favor, vaya al Consejero (la Palabra de Dios), la cual es gratis, y ahorre su dinero y salve su relación. ¡Dios la quiere para Sí Mismo! Aléjese de los “profesionales”. Cada profesional tiene sus formas y creencias. Hay miles de consejeros matrimoniales y familiares, cristianos y seculares así como libros sobre los problemas que usted está enfrentando. Si ellos supieran todas las respuestas, ¡¿por qué hay una epidemia de divorcios, de embarazos en adolescentes y de suicidios incluso en la iglesia?! Su índice de fracaso se debe a sus fundamentos, que son básicamente la psicología, la cual es una religión en sí misma y fue creada para destruir a la cristiandad. (Para más información, lea el libro La Seducción de la Cristiandad de Dave Hunt).
¿Por dónde empieza? ¿Qué debe hacer? Comience a mover su casa en ruinas (su vida) sobre la roca. “Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mateo 7:24-25). “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba” (Prov. 14:1). “Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza; con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable” (Prov. 24:3-4). Reconstruya su vida sobre la Roca leyendo Una Mujer Sabia; repase el libro usted sola o con una amiga.
Alabe a Dios en todas las cosas. “Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre” (Hebreos:13:15). “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). Escriba toda y cada cosa buena que pase y léalas para animarse cada vez que parezca que las cosas van mal.
Lleve todo pensamiento cautivo. “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). No piense en el escenario “y si”. En su lugar lleve ese pensamiento cautivo y deséchelo, sustituyéndolo con buenos pensamientos. Y cuando se diga a sí misma que no puede ir peor (lo que normalmente la lleva a tomar una decisión apresurada y tonta), tómese su tiempo para pensar sobre cómo las cosas podrían ir peor. Todos conocemos situaciones peores que la nuestra, así que sea realista consigo misma y piense en ellas para que pueda estar agradecida a Dios que la ha librado de los disgustos que otras madres han tenido que enfrentar, como su hijo o hija suicidándose o siendo asesinados.
Nunca tome decisiones basadas en el miedo. “Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: «No les tengan miedo. Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas»” (Nehemías 4:14). “«Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas»... la mujer que teme al Señor, esa será alabada” (Prov. 31:29-30). Dios nos dice que “No temas, pues no serás avergonzada, ni te sientas humillada, pues no serás agraviada; sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y del oprobio de tu viudez no te acordarás más. Porque tu esposo es tu Hacedor, el Señor de los ejércitos es Su nombre; y tu Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. Porque como a mujer abandonada y afligida de espíritu, te ha llamado el Señor, y como a esposa de la juventud que es repudiada», Dice tu Dios” (Isaías 54:4-6).
Comience a luchar renovando su mente. Una vez que conozca la verdad —lo que la Biblia dice en lugar de lo que la gente le dice— entonces puede mirar desde arriba su situación, como lo hace Dios. Una vez más, aprenda los principios que Dios ha dispuesto para las mujeres. Obtenga Una Mujer Sabia y estúdielo con una amiga. Obtenga un “Libro de Promesas Bíblicas” de la librería cristiana de su barrio (muy barato) y póngalo en su baño. Muchas mujeres lo usan como su rincón de oración cuando tienen niños o a sus esposos en casa. Es un lugar de refugio y usted puede bañarse en Sus promesas para usted.
Consiga tarjetas de 3x5 (7x12 cm) y escriba los diferentes versos de la Biblia que puede usar para renovar su mente, para luchar en el Espíritu (la espada del Espíritu es la Palabra de Dios), o a los que correr cuando sufra un ataque de miedo, duda, mentiras, puesto que la batalla está en su mente, lo cual afecta sus emociones. Mantenga estas tarjetas con usted todo el tiempo y léalas una y otra vez. Muchas mujeres me han escrito con respecto a esta sugerencia porque cambia sus vidas y sus situaciones según creen en cosas buenas de la Palabra de Dios y en Sus promesas por encima de la destrucción que ven y están experimentando.
Deje de hablar sobre sus problemas —en su lugar esté callada y escuche a Dios. Lea Su Palabra y deléitese en ella. Crea el Salmo 1 y tómelo como Su promesa para usted: “sino que en la ley del Señor está su deleite y en su ley medita de día y de noche. Será como un árbol firmemente plantado frente a corrientes de agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera”. En términos prácticos, si usted lee y relee este libro hasta el punto de desgastarlo (puesto que está lleno de la Escritura) y se toma el tiempo de hacer las tarjetas 3x5 (7x12 cm) con la Escritura que necesita, no podrá, sino meditar en Su Palabra. Prácticamente, todas las mujeres que conozco que tienen un matrimonio restaurado hicieron estas dos cosas.
¡Ninguna situación ha llegado demasiado lejos! “Para los hombres eso es imposible, pero con Dios todo es posible” (Mateo 19:26). De nuevo, recuerde que no es verdad que usted y la otra persona, juntas, necesitan querer que su relación sea restaurada, ni que necesita buscar ayuda para cambiar la relación. Hemos visto los buenos “frutos” de las mujeres que le han pedido a Dios que cambie los corazones de sus esposos, los corazones de sus hijos o de sus hijas, para trabajar en ellos, y Dios ha sido fiel para hacer precisamente esto cuando la mujer tuvo la fe para creer gracias a su mente, espíritu y fe renovados.
Deje de mirar lo que hace la otra persona. “¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: «déjame sacarte la mota del ojo», cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano” (Mateo 7:3-5, Lucas 6:41). Oramos lo mismo para usted: que vea con claridad cómo ayudar de verdad a su esposo, a su hijo, hija, madre o padre, amiga o empleado —siendo una mujer piadosa con un espíritu suave y apacible que sonría al futuro.
¿Cuánto tiempo? Muchas mujeres me han preguntado “cuánto tiempo” durará su situación o “cuánto tiempo” continuará su prueba. Puede que la ayude pensar en esta crisis como un viaje. Cuánto dure a menudo depende de usted. Según el Señor le vaya mostrando un ámbito de su vida en el que está trabajando, trabaje con Él. No se distraiga con la vida cotidiana. Satán traerá “los afanes del mundo” para ahogar la Palabra en usted. Traerá también situaciones, emergencias y otras crisis para desviar su atención de su destino final —¡su restauración y su testimonio!
A menudo nuestro viaje parece haberse “estancado”. Si es aquí donde se encuentra, simplemente tome el siguiente paso de obediencia. Cuando se esté desgastando con la “espera”, no pierda el ánimo. Este es el tiempo que nuestro Señor está usando para aumentar su fe mientras nos enfocamos en Su trabajo en nuestras vidas. Todo lo que se requiere es nuestra obediencia, la cual desatará un poder espiritual que trabajará para nosotras. No es necesario que Dios nos dé una explicación detallada de lo que está haciendo.
Sabemos que Él llevará a cabo Sus propósitos a través de cualquier cosa que suceda, incluso cuando hayamos cometido un error. Debemos creer que Él está trabajando con la gente y las situaciones y arreglando las circunstancias para Su bien para nosotras, y con aquellos a quienes amamos. “Y sabemos que, para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados de acuerdo a Su propósito” (Romanos 8:28).
Compromiso personal: confiar en y obedecer a Dios. “Basándome en lo que he aprendido de la Palabra de Dios, me comprometo a confiar en Dios y a obedecer lo que Su Palabra dice. No creeré tontamente que puedo no tener fe y desobedecer lo que sé que debería hacer, y luego estar sorprendida cuando lo que Su promesa dice no se cumple”.